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10 años del asesinato de Miguel Angel Blanco

Juicio

José Antonio Ardanza, lehendakari del Gobierno Vasco, aclamado por la gente congregada a la puerta del Palacio de Ajuria Enea, tras comunicar el acuerdo de la Mesa de aislar a HB de las instituciones.

Un punto de inflexión

El asesinato de Miguel Ángel Blanco provocó una reacción en la sociedad española sin precedentes. Poco después de conocerse su desaparición, las calles se llenaron de gente de toda clase, condición y signo político para expresar sus muestras de apoyo a los familiares y la víctima del secuestro. Primero en Ermua, y después en toda España. El país siguió con angustia minuto a minuto durante dos días el desarrollo de los hechos con la esperanza de que ETA no cumpliera finalmente su amenaza. No fue así, y los crespones negros en las ventanas y las banderas a media asta sustituyeron a los lazos azules con los que se había pedido su liberación. Surgió entonces el llamado Espíritu de Ermua, un fuerte sentimiento entre la población que exigía a toda la clase política una actitud firme y de unión frente al terrorismo de la banda.

El día 13 de junio, el lehendakari José Antonio Ardanza convocaba a la Mesa de Ajuria Enea con el propósito de que las fuerzas políticas democráticas lideraran y controlaran la situación. El presidente del Gobierno vasco atacó en términos muy duros a ETA, aunque destacó que la banda armada no era la única culpable de la ejecución. Ardanza aseguró que también "el mundo de HB" era cómplice. El entonces lehendakari confesó su "ingenuidad" por haber llegado a pensar que la reacción social podía forzar a la banda a variar sus planes, y visiblemente emocionado, pidió disculpas a la familia de Miguel Ángel por transmitirles su confianza en un desenlace feliz.

Tras el fallecimiento del edil, se localizaron enfrentamientos en el País Vasco y Navarra entre grupos de demócratas y simpatizantes de la banda armada y de HB, formación ésta que además de no condenar el asesinato, en el primer comunicado después de la muerte de Blanco se limitó a decir que habían "reclamado un ímprobo esfuerzo para buscar la salida a la situación de Miguel Angel Blanco, en la línea de la defensa de los derechos que asisten a los presos vascos».

Al término del acto que el sábado echó a la calle a todo Bilbao, miles de personas se dirigieron a la sede de la coalición radical en la capital vizcaína, donde corearon gritos de repulsa a ETA. Posteriormente, la marcha recorrió otros locales de HB en el Casco Viejo y Santutxu. La tensión alcanzada obligó a la Ertzaintza a custodiar estas dependencias.

Aquellos días las ejecutivas del PNV, PSE-EE y EA de Vizcaya decidieron, como habían acordado en la Mesa, romper los pactos alcanzados con Herri Batasuna en varios ayuntamientos y destituir a los concejales de la coalición que ejercían cargos de responsabilidad en las corporaciones dirigidas por el tripartito. Los ediles nacionalistas y socialistas de Mondragón acusaron al alcalde de HB de "no garantizar la convivencia" en el municipio.

_Redacción | Fuente: Fundación Miguel Ángel Blanco, Agencias y Archivo.